La Tierra NO resistirá

La Tierra NO Resistirá es un proceso de investigación, exhibición y foro público pensado para profundizar y ampliar un diálogo de colaboración entre el Norte y el Sur que surgió a la par de la iniciativa que impulsaba la visita de la muestra internacional The Earth Will Not Abide a la ciudad de Rosario, Argentina. El encuentro tuvo por objetivo poner en diálogo y visibilizar las situaciones críticas relacionadas con la cuenca del Río Mississippi y la Cuenca del Plata..

Estos grandes sistemas hidrográficos, con sus diferencias y similitudes, concentran la mayor cantidad de flujos económicos por vías navegables de las Américas. Ambas regiones sufren –y han sufrido– de forma similar el impacto de los proyectos destructivos impulsados por sectores que solo entienden a la naturaleza como un recurso para ser apropiado y explotado.

En este sentido, las investigaciones realizadas en ambos hemisferios indagaron tanto las formas comunitarias de organización y habitabilidad de las comunidades locales como el uso extractivo de la tierra, las consecuencias de la división rural/urbano, la viabilidad ecológica y social de la agricultura industrial. La presentación en conjunto de las reflexiones elaboradas en una muestra que articula múltiples lenguajes expositivos fue una respuesta estética a la transformación dramática del campo en las últimas tres décadas.

Tanto la exhibición como el foro se realizaron en el Centro Cultural Parque de España de Rosario. La elección de esta ciudad no fue casual: gran parte de los puertos de salida de la producción de soja y derivados de la Cuenca del Plata se encuentran en la región del Gran Rosario. De hecho, suministra el 44% del comercio global de harina de soja y el 50% del intercambio de aceite de soja. Esto la convierte en el principal nodo exportador de transgénicos a escala mundial superando al Distrito Aduanero de Nueva Orleans (EE.UU.) y al nodo portuario de Santos (Brasil).

Con el fin de dar a conocer una visión general e histórica de las prácticas colaborativas en las cuencas, la exhibición se organizó en tres grandes núcleos y en tres zonas de interface. En el primero de los núcleos, a modo de antecedentes, se presentó una selección de trabajos desarrollados en áreas de humedales en los últimos 20 años impulsados por colectivos artísticos de Argentina.

En el segundo núcleo, se desplegó el registro y las producciones realizadas a partir de la investigación artística Territorios de Colaboración, una iniciativa coordinada por Casa Río en el marco del programa Humedales sin fronteras, que consistió en cinco campañas en las que trabajaron artistas, investigadores activistas y habitantes locales de los territorios del Delta y la franja costera sur del Río de la Plata. Una mezcla heterogénea de personas que elaboró diversas expresiones estéticas a partir de sus experimentos de percepción colectiva.

Mientras que en el último núcleo, conectando y superponiendo los imaginarios del Sur con los del Norte, se dispusieron las obras realizadas en Estados Unidos para la exhibición The Earth Will Not Abide. Las zonas de interface funcionaron como puentes entre los núcleos mencionados con propuestas específicas como la de Imagina(rios) Aurales, una instalación sonora realizada con grabaciones de campo del humedal; El río y la revuelta, una indagación en torno al imaginario del río y sus disputas y Construyendo Nuestro Río Feminista basada en la invisible experiencia corporal de las mujeres en el territorio de agua.

Territorio mutante y futuros posibles

Durante mucho tiempo, los humedales fueron concebidos como un territorio miasmático y salvaje sin ninguna utilidad, una amenaza que era necesario desactivar. Todavía hoy esta teoría científica obsoleta subsiste en el inconsciente social reforzada por la presión de los intereses corporativos y la difusión política y mediática que responde a la adhesión que estas ideas sigue despertando entre algunos sectores de la sociedad.

Sin embargo, en las últimas décadas, estos ecosistemas fueron revalorizados como reservorios de biodiversidad, purificadores de aguas, contenedores de inundaciones como un mundo rico en complicidades simbióticas y creativas. Desde esta perspectiva, se proponen imaginarios que sintetizan relaciones de cohabitación con la naturaleza a partir de nuevos sentidos de existencia que reconocen la dimensión poética de las ecologías articulados con imaginarios ancestrales y futuros posibles. Los humedales son mutantes y allí residen sus misterios: son una imagen inestable parecida a la cultura y al arte, que nos devuelven la necesidad de aprender de su mutancia para la creación de otros mundos posibles.

La Tierra NO Resistirá navega y transita los humedales, acercándose a sus habitantes y los imaginarios asociados que oscilan hoy entre dos grandes polos: el imaginario extractivista y el imaginario pedagógico. El primero, vinculado a la lógica extractiva, concibe al territorio como un gran desierto verde y transgénico mientras que el otro, se relaciona con la potencia transformadora y reeducativa que tienen los humedales, hogar de una gran diversidad de seres vivos en interconección –humanos, y no humanos– pensando una naturaleza mutante y flexible. Ambos imaginarios tienen puntos de contacto, se tocan, aunque no se mezclan y dan lugar a otros imaginarios según la región: imaginario solar, imaginario incierto, imaginario empático, imaginario flotante, imaginario ecocuerpo, imaginario antropoceno e imaginario mutante.

En la región sudamericana, estos imaginarios se extienden a lo largo del corredor biocultural de humedales de agua dulce más extenso del planeta que transcurre libre por más de 3400 km. a lo largo del Valle Central de la Cuenca del Plata, desde el Gran Pantanal del Alto Paraguay hasta el estuario sur del Río de La Plata atravesando los territorios de Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina.

La Tierra NO Resistirá se propuso visibilizar a través de cartografías incompletas –abiertas y dispuestas a ser intervenidas– lugares donde no existen los caminos del extractivismo sino senderos serpenteantes de agua, con meandros silenciosos o fuertes correntadas. La exhibición se concibió como una herramienta para potenciar la realidad que resiste a los embates de la razón instrumental hegemónica que avanza desconociendo las creencias y las distintas formas de sentir, pensar y habitar.

Actualmente vivimos un creciente interés corporativo por dominar el humedal: cortarlo, mecanizarlo, aplanarlo, rectificarlo, pampeanizarlo y convertirlo en otro espacio para la explotación. Colonizando y sometiendo un territorio bajo la mirada pura y dura de la utilidad propia del remanido discurso del progreso. Pero también existen diferentes resistencias de la vida humana y no humana que lo preservan. El imaginario pedagógico de los humedales vinculado al florecimiento de la vida, se encuentra en condiciones cada vez más frágiles frente al imaginario extractivista pensado desde una lógica de ganancias a corto plazo. En estas relaciones desiguales de poder, consideramos que se necesitan más instancias que apuesten a unir fuerzas para acompañar y visibilizar las iniciativas que resisten.

El claro ejemplo del imaginario extractivista y su fuerza destructiva es la propuesta de la Hidrovía Paraná-Paraguay: un megaproyecto orientado a crear una ‘autopista’ fluvial para el transporte de grandes cargamentos de cereales, oleaginosas y minerales durante los 365 días del año en los Ríos Paraguay y Paraná. Para lo cual es preciso construir más terminales y puertos privados exportadores de materias primas desterrando nuestros bosques, animales y nutrientes del suelo que llevaron miles de años en formarse y empujando a los pobladores hacia los cordones de pobreza de las grandes ciudades.

Los objetivos del proyecto requieren aumentar el dragado del lecho del río para lograr una mayor profundidad que haría posible el ingreso de grandes graneleros de gran calado, rectificar los meandros para aumentar la velocidad de salida de los productos y proceder a la remoción de formaciones rocosas a través de obras de excavación que cambiarían el flujo y la velocidad de la corriente. Esta situación es especialmente preocupante para un área de altísima importancia y sensibilidad ecológica como es el Gran Pantanal: el mayor humedal de agua dulce del mundo situado en la cuenca alta del río Paraguay que se extiende con una extraordinaria riqueza de biodiversidad en tres países: Brasil, Bolivia y Paraguay.

Si este plan se lleva a cabo, las consecuencias serían irreversibles para el sostenimiento de la homeostasis ecológica de todo el sistema. Entonces es preciso plantear las siguientes preguntas: ¿Por qué no adaptar la navegación a los ríos en lugar de forzar sus cauces? ¿Por qué no respetar las formas de vida que nacen de ellos? ¿Por qué diseñar un territorio sin valorar la historia, la cultura y la naturaleza de los seres humanos y no humanos que la habitan?

El humedal es la metáfora de la vida humana determinada por el cambio, sin límites precisos y en permanente movimiento. El compromiso con la vida encuentra allí, una fuente de inspiración y aprendizaje sobre las complejas urdimbres de interacción organizativa. Porque en definitiva los humedales muestran la diversidad como la posibilidad de múltiples formas de existencia en relación permanente entre las cuales la vida humana es una expresión más integrada a otras especies, fuerzas y ecosistemas en mutua crianza con la naturaleza.

INSTITUCION
Centro Cultural Parque de España

CIUDAD
Rosario

FECHAS
28.02.2019 – 07.04.2019

CURADURÍA
Brian Holmes, Graciela Carnevale y Alejandro Meitin

PARTICIPANTES
Eduardo Molinari, M7 Red, Arena Documenta, Matias Barutta, Proyecto Delta, Pablo Bas, Santiago Fredes, Dani Lorenzo, Ryan Griffis, Sarah Ross, Brian Holmes y Alejandro Meitin, Sarah Lewison y duskin! drum y Claire Pentecost

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